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domingo, 11 de octubre de 2009

Matt Groening, el rey Simpson


Matt Groening, el rey Simpson
De novio con una artista porteña, el creador de Los Simpson viene seguido a Buenos Aires y asegura que los argentinos y Homero tienen muchas cosas en común.
Por:
Fernando García


Esta noche sólo estoy aquí por Mondongo." Dicho así, una noche de narices frías en el pico de la paranoia austral por la Gripe A, suena sensato. Pero está dicho en inglés –"Tonight I'm here only for Mondongo"– y esto no es un comedero hispano de la Avenida de Mayo sino un subsuelo Florida arriba donde el arte contemporáneo aspira a calificar como inversión. Y esta noche, en la galería Benzacar, todos están por Mondongo . Es la vernissage de la muestra Silencio , en la que el joven trío de artistas vuelve a exhibir su olímpica destreza para el collage. Una calavera cuyos bordes huesudos esconden una población de Pac-man es la estrella. Acaso la . gura proyecte el miedo al contagio que se coló: todos cabezazos a la japonesa, ni medio beso. La calavera también podría ser un tótem que represente todo lo que hay entre Shakespeare y los videojuegos. Una imagen velocísima, que puentea la gran literatura con el gran entretenimiento. Es el tipo de osamenta que merecería llevar alguien capaz de atar cabos entre la creación de arquetipos universales y el impacto de la comunicación masiva. Alguien capaz de instalar un update de la comedia humana en un show animado de televisión que lleva dos décadas en el aire y que, entre nosotros, argentinos, es casi lo único capaz de pelearle al fútbol la hegemonía del fin de semana. ¿Matt Groening, creador de Los Simpson ?
En la trastienda de la galería, Groening (55) privilegia a unos niños ejecutando desde un escritorio retratos a mano alzada de Homero, Marge, Lisa, Bart... Cerquita de él está la chispeante Agustina Picasso (32), parte del trío Mondongo y su novia argentina veinte años menor. Groening es amable con el periodista que se escurre entre chicos simpsómanos pero cierra el atisbo de diálogo con esa frase que le queda tan bien a la noche gélida y a su cuerpo robusto: "Tonight I'm here only for Mondongo". Esta es la tercera vez que Groening viaja relámpago a Buenos Aires para ver a su chica desde que se conocieron en Los Angeles en 2007. Mondongo presentaba entonces su segunda muestra en la galería Track 16 (Groening, empero, compraría su Mondongo después, en Benzacar). El fanatismo criollo por la serie (Telefé los rotó día y noche desde 1992 y ahí están firmes de lunes a sábado) y el aff aire Picasso le implantaron a Groening un chip argento que se activa cuando, por fin, atiende el teléfono desde su estudio en California (aunque hace quince años que no escribe, supervisa cada eslabón de los capítulos) en las inmediaciones de la primavera patria. Dirá entonces cómo se sorprendió cuando la película de Los Simpson quedó clavada en la pole position de la cartelera porteña; que siempre leyó a Borges y que ahora está entusiasmado con Los pichiciegos de Fogwill; que siempre escuchó a Piazzolla y que ahora descubrió a Axel Krygier y Juana Molina; que le encantan la cumbia de El Remolón y el libro Macanudo de Liniers. Pero nada brilla tanto en su resumen porteño como esto: "Y ustedes hicieron la pieza de merchandising de la serie que más admiro". Groening le da status de arte a la serie de muñequitos que Jack dedicó a la familia: "¡Esos muñecos tienen carácter! Compré todos los que pude en Buenos Aires y los tengo aquí en la ventana de mi estudio". No tiene ni idea de lo que eso significa para un niño argentino de los '70. Para él, está claro, son souvenires de una Springfield que se extiende como una mancha hasta el último confín.
¿El éxito global de Los Simpson querrá decir que la cultura de EE.UU. se impuso o que todo el mundo celebra la crítica que ustedes hacen de esa sociedad?
Los Simpson son un esfuerzo grupal hecho en colaboración por un montón de personas que proyectan asuntos familiares propios. Resultó que gente de todo el mundo encontró patrones humanos universales en eso. No sé bien cómo funciona en otras culturas porque sólo podría responder por la americana, que es la que realmente conozco. Me gustaría apuntar, de todos modos, que Los Simpson son muy populares en algunos países pero hay otros en los que por alguna razón no sucede lo mismo. No sé por qué, pero eso ocurre en Japón, donde la serie es conocida pero no alcanza el nivel de otros lugares. La rgentina, en cambio, es el país número uno entre los países que no hablan inglés. Viven la serie con na intensidad única.
¿Tiene alguna conclusión acerca de por qué pasa eso?
Bueno... ustedes tienen muy buen gusto. ¿O será que tenemos una reserva de Homeros?
Seguro, creo que podríamos relacionarlo con eso. Con la pasión que pone Homero en comer y beber.
¿Cómo hacen los EE.UU. para transformar en símbolo aun a su crítica más despiadada?
La cultura americana es una celebración de sí misma y Los Simpson no son una excepción. Tenemos cosas increíbles y positivas y otras con una historia muy densa al mismo tiempo. Cualquiera que trabaje sobre la cultura americana debe lidiar con estas contradicciones: ambas cosas reflejan el mundo en que vivimos pero también hay que saber cómo dar idea del mundo que nos gustaría tener. Por eso, aun cuando seamos críticos, satíricos y usemos un humor oscuro, la serie no busca angustiar...
¿Diría que Homero es la clase de yanqui que mantuvo a Bush en el poder y Matt Groening el que empujó el fenómeno Obama?
Bueno, estoy totalmente a favor de Obama, eso es bueno que se sepa. Y Homero...es más bien apático. Aunque podría decir que es bastante conservador y estaría con Bush. Hay una paradoja interesante en el programa: el enorme éxito de una familia tradicional en una época de familias extendidas.
¿Cómo cree que sucedió eso?
Eso es en parte por el pequeño contenido autobiográfico de Los Simpson , eso de que los personajes llevan los nombres de mi familia (N. de R.: su padre Homer Philip Groening y su madre Margaret Marge Wiggum). Otra cosa que viene a mi mente son las sitcoms con las que yo crecí, en las cuales la madre estaba en casa, el padre salía a trabajar y eso. En cierta medida hay un elemento de nostalgia en Los Simpson porque las familias ya no son así.
¿Es usted nostálgico de ese modelo de relación familiar?
No, sólo es que crecí mirando demasiada tevé y encontré cómo justificarlo. Ahora puedo decir: "¿Ven?, no era tiempo perdido sino investigación".
¿Pero en qué pensó originalmente? ¿En una afirmación de la familia como modelo a seguir o en la demostración de que puede llegar a ser insalubre?
Uh... La realidad es que no hay escape de la familia. Hay que ver la cuestión desde diferentes ángulos. Cómo crecés rodeado de padres que no te prestan atención, y chicos que son catalogados como fallas escolares: ése fue el corazón de Los Simpson desde el principio y seguimos haciendo la misma cosa una y otra vez. Hablando de familia,
¿cómo le caía a su padre haber sido el Homero detrás de "Homero"?
Bueno, él murió unos diez años atrás, pero llegó a ver cómo Los Simpson se volvían cada vez más populares y estaba muy complacido con eso.
¿Pero le gustaba "ser" Homero?
Sí, le gustaba todo acerca de Homero excepto cuando maltrataba a su esposa; no le gustaba ver que Homero fuera brutal con Marge. Dijo que hizo a Los Simpson para vengarse de toda la mala tevé que había tenido que ver de chico.
¿Cuál fue el peor daño que el medio le hizo a su generación?
En la televisión no hay argumento o historia que dure porque, en esencia, se trata de interrumpir. El mensaje de la televisión, por debajo del contenido, es que lo que te interesa erá reemplazado por algo mejor en cinco minutos. Eso es negativo. Lo era cuando yo era hico y ahora es peor que nunca. Parte de lo que todavía me motiva es que me recuerdo mirando la tevé cuando era chico y muy ocasionalmente podía interesarme lo que veía. Las cosas eran, sobre todo, aburridas. He tratado de imaginar qué me gustaría ver desde entonces. Y Los Simpson son la respuesta a eso: es el programa que querría ver si fuera joven hoy. Por eso, para mí las revistas de historietas fueron más influencia que la televisión. Y la música, por supuesto.
De hecho, el humor del programa le debe más a Frank Zappa que a Walt Disney... Frank Zappa fue una influencia enorme y una de las mayores satisfacciones de mi vida fue, de adulto, hacer algo que llamara su atención. El me llamó, me felicitó por Los Simpson ... y me pidió participar en la serie. Antes de que pudiera hacerlo se enfermó y murió...

¿Fue más difícil satirizar después del 11-S?
Lo que se hizo difícil fue manejar el miedo con el que se vivía. Pudo ser más difícil trabajar para nosotros, pero seguimos adelante con la misma gente.
Al final, el 11-S sirvió para justificar que Fox no nos pagara lo que pedíamos. En la temporada 19° hay un episodio en el que algunos personajes departen sobre el ex presidente Perón. Lo describen como un dictador que desaparecía personas. Eso no cayó muy bien en la Argentina. ¿Se enteró?
Sí... y la verdad es que siempre me quedo preocupado cuando se desliza una referencia casual en el guión sobre algún asunto del que no estuvimos del todo informados. Poner las cosas en contexto también es muy importante. Cada vez que hacemos un comentario sobre la política de algún país que lo es el nuestro enojamos a una cantidad de personas. En otro capítulo, Krusty hacía una breve referencia a as Malvinas que nunca se vio en la Argentina.
¿Pasó eso en otros países? La verdad es que no lo recuerdo. Sí hicimos enojar a algunos políticos en Brasil, también enojamos a unos cuantos en Turquía y, ojo, hay gente enojada contra nosotros en Estados Unidos todo el tiempo. Pero ustedes pueden decir: "Bueno, lo dijo el personaje". Bueno, hubo un personaje en Los Simpson hablando de los franceses como de "cheese eating surrender monkeys" ( monos comequeso ): era un término despectivo de parte de uno de nuestros personajes más estúpidos. Los conservadores lo tomaron como una reivindicación durante la guerra de Irak porque estaban particularmente enojados con los franceses entonces.
¿La fórmula secreta es que los personajes no crezcan?
Es uno de los mayores placeres de hacer animación. Me encanta ver que Bart vuelva a celebrar su cumpleaños de diez una y otra vez... ¿No será esa estrategia una forma de referirse a la actual obsesión de los adultos con la infancia y la adolescencia?
Definitivamente hay algo dando vueltas en nuestra cultura que hace que cosas que fueron pensadas para niños ayer, hoy sean ostentadas por adultos,y eso muestra cierta tensión. Y está en todo: animación, cómic, videojuegos, música. Algo de la tragedia de Michael Jackson puede relacionarse con eso, ¿no cree?
Pues, sí... Era un tipo tan obviamente preocupado por mostrar una falsa cara de sí mismo cuando era extremadamente infeliz. Las cosas que le pasaron no me sorprendieron. Trabajamos con él para Los Simpson . Un día llamó a mi estudio a última hora y creí que era un imitador: su voz era realmente llamativa, como muy alta. Pero realmente era él y pedía participar en la serie. Tuvimos algunos encuentros después... Vivía en una reclusión tal que básicamente se escondía del mundo... En esas condiciones, todo problema normal podía ser catastrófico para él. Veinte años después,
¿cuál es su personaje favorito en la familia? Lisa es definitivamente el personaje más interesante porque, si pudiera, se escaparía de la familia. Bart nunca haría eso: es idéntico a Homero. Después de la película, ¿nadie vino a ofrecerle un contrato para hacer una versión con actores? No... Cualquier productor sabe que nunca podría competir con los personajes. Por otro lado, es tan gratificante tener control total sobre la creación que no lo cambiaría por nada. Veo que entre sus anhelos o tiene lugar un Homero de carne y hueso... Digamos que sería un ejercicio dramático interesante... Pero que esperen a que me muera para hacerlo.