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sábado, 1 de noviembre de 2008

Weasels Ripped My Flesh


Weasels Ripped My Flesh
Joe Rocker & Enrique Vera C.

Pues hoy mismo se acaba el destripe del disco-Z de este mes. Por lo visto ha sido uno de los álbumes más copiosamente comentado que ya hasta perdí la cuenta de cuantas revisiones le han dado los zappianos. Por mi parte yo ya cumplí con mi deber de todo buen liZtero que se precíe de serlo (aaayy, que mamón me vi / leí), al reseñar el álbum "Weasels Ripped My Flesh" 1970 deFZ & MOI (pero en realidad ya no recuerdo si este fue el diZco del mes o fue el "Burnt Weeny Sandwich" también de 1970). No importa... y por lo pronto les presento una reseña de un contertulio de otro Foro que al revisar algunos trabajos de FZ hace varios años, pues se puso a detallar algunos de los works que más le pasan de Zappa y nos dijo lo siguiente: "Weasels Ripped My Flesh"
Este disco fue editado en 1970 pero contiene grabaciones de estudio nunca antes editadas y versiones en vivo de grandes clásicos de The Mothers realizadas entre el 1967 y1969. El producto es un disco monumental que pareciera conceptuado en ciertos rasgos musicales básicos, recurrentes y positivamente coherentes.
Los músicos que aparecen en este disco son Ian Underwood en saxo alto, Bunk Gardner en saxo tenor, Motorhead Sherwood en saxo barítono y snorks, Buzz Gardner en trompeta y flugel horn, Roy Estrada en bajo y voz ("Gas Mask"), Jimmy Carl Black y Art Tripp en batería, Don Preston en piano y órgano, Ray Collins en voz ("Oh No"), Don "Sugar Cane" Harris en violín eléctrico y voz ("Directly From My Heart To You") y Lowell George en guitarra rítmica y voz ("Didja Get Any Onya?").
“Didja get any onya?” es un tema demoledor para abrir un disco. Está basado en secciones rítmicas potentísimas, de una sonoridad salvaje y tribal que lo transporta a uno a la selva africana en medio de una estampida de elefantes. Es una extravagante plataforma de sonoridad devastadora y batería enérgica y determinada, que, empero, tiene como entremés –no ha de faltar- el griterío habitual y los exagerados rumores trágicómicos de los actores de esa maravillosa escuela de orates que se llama de The Mothers Of Invention. El saxo acompaña magistralmente esa potencia arrolladora, emulando bestias salvajes enormes e intensificando la “siniestrosis” de esta acometedora música. Y este mismo instrumento, más adelante, ha de ser capaz también de entablar un ponderado solo onomatopéyico. El saxo tenor y otros vientos ejercitan disonancias stravinskianas; en realidad, las disonancias se despliegan a lo largo de todo el tema, pero acentuadas en ciertos segmentos, sobretodo al final (innegables reminiscencias de Varèse). La crónica de callejón (letra) es cantada/narrada/despotricada por Lowell George.
“Directly from my head to you” es un excelente blues de R.W. Penniman, con el violín de Don "Sugar Cane" Harris de solista, desarrollando trazos libres increíbles. ¡Es un violín blueserísimo!, hasta en las texturas rudimentarias y la pericia del idioma primitivo bluesero, cual si se tratara de la guitarra del más sanguinolento y endémico guitarrero de Alabama. En síntesis: un “glamour de barrio” en “cuerdas cultas”. Impresionante. La base rítmica es constante (es un blues, no lo olvidemos), con esporádicas manifestaciones de los teclados que dotan al tema de un clima más interesante y novedoso. Sí, es un blues, ya lo sabemos… pero, ¡es un blues sedicioso!
“Prelude to the afternoon of a sexually aroused gas mask” se desarrolla sobre unos riffs pesados, primero a través de sonidos concretos y extravagantes, y luego mediante el mismo descontrol “de safari africano” del primer tema. Y también se da lugar en éste, como en aquél, el recital de gritos y risas desaforadas y delirantes procedentes de la intemperante euforia de “Las Madres”.
“Toads of the short forest” es un hermoso tema sobre una propulsora base de jazz, pero tiene un cambio poderoso que inserta nuevamente el sonido descomunal de percusiones y saxos descontrolados, y que deja, como antes, una impresión aplastante en el oyente. Nuevamente las disonancias con vientos. El saxo parece un animal huidizo y atemorizado. Zappa suelta algunas frases sobre ese ritmo constante –ya moderado a través de los siguientes compases- y sobre un bajo detenido en su gravísimo rumor. Los cambios, frenos y esa “atemporalizada” o “destemporalizada” vanguardia, dejan saborear la creatividad motheriana en su más alta –y vertiginosa- expresión. Ciertamente, no se trata de un testimonio musical “proporcionado” ni de la mejor credencial de Frank para mostrar su vena más “culta” y su sentido musical más “cuerdo” (al menos, no esta segunda parte), sino un mero empalme de sonidos sorprendentes y sincrónicos, bajo esa sincronización que en Zappa es a la vez anacronismo. Lo increíble es que se trata de una versión en vivo.
“Get a little” es también un tema en vivo que empieza suave con un wa-wa sutil que se expande magistralmente a lo largo del tema y nuevamente sobre una base subrepticiamente jazzística. Tiene una excelente cadencia. El solo de Frank es complejísimo sobre sus notas graves –como acostumbra-, así como riquísimo y singular, casi hasta empezar a imponer la pueril antonomasia complejo-Zappa.
“The Eric Dolphy Memorial Barbecue” lo protagoniza la marimba (instrumento típico de la música de Zappa y The Mothers), sobre la libre pero circunspecta extroversión de un bajo que no se conforma con ser un mero soporte. Es inequívoca la base jazz, pero Zappa llega más lejos que los compases –ya avezados- de ese maravilloso estilo, quizá hasta el mismísimo y legítimo Avant-Gard. Es increíble la influencia que éste ejerce en él. La sincronía de instrumentos –guitarra y marimba, por ejemplo, que hacen lo mismo en algún pasaje- es también notoria acá (no lo sería tanto, de hecho, si la percusión no los obligara a esos giros y torsiones inesperados, algo también típico en Zappa). La batería disgregada en todas esas mixturas es formidable. Los vientos también insertan su fanfarria en medio de este festín de sonoridades y medios trámites. Es un buen ensayo, un bien logrado “jamming”, un excelente epítome de “improvisación no improvisada” (donde el esquema y el feeling jazzístico se cristaliza en partituras, no me cabe duda de eso). Un cambio de ritmo, en aceleración, que invita al movimiento destaca casi al final de tan prolongado caos sonoro.
“Dwarf Nebula Processional March & Dwarf Nebula” es un divertimento donde oboe y piccolo, con la ornamentación de la guitarra y el piano, centran en sus agradables sonoridades toda la atención. Claro, un nuevo crimen impune: sólo 1 minuto de música para pasar de inmediato, con cierta desazón del oyente, a los ruidos electrónicos y los experimentos multi-sonoros que no siempre nos agarran en nuestro instante más transigente y perceptivo.
“My guitar wants to kill your mama” es el tema-bandera de Zappa, un himno maligno de lo más elocuente, con mucho “gancho” y unos solos de guitarra de Frank –primero en sonido acústico y luego eléctrico- verdaderamente estupendos. Los vientos acompañan con mucho estilo las sediciosas estrofas que el mismo Frank –¿quién más?- entona. La aceleración repentina de la pieza, a su mitad, hace de las armonías un manjar para el oído, como se escuchará con frecuencia en “Waka Jawaka” y “The Gran Wazoo”.
“Oh No” es una canción perfecta para la voz de Ray Collins: una simple canción de cuestionamiento de las posibilidades salvadoras y benefactoras del tan profetizado –por Cristo, supongo- amor. Es un bonito tema, del estilo “Any Way the Wind Blows”, con bellas pinceladas instrumentales.
“The Orange County Lumber Truck” es un excelente tema, de los más hermosos que he oído de Zappa, con altos y bajos muy gráciles y fluidos en su línea melódica (sin el quiebre brusco y el remache punzante), de una riqueza estructural y musical indiscutibles. Lo que hace tan bella a esta pieza, en gran medida, es la entrada prodigiosamente armónica y refinada, como mero cambio del tema anterior, eso es, como si en verdad se tratara del mismo “Oh No” embellecido por el nuevo rumbo melódico y rítmico. El saxo y la guitarra desarrollan ligeramente la línea melódica principal. La batería y el bajo cumplen una excelente labor “de reparto”, así como la guitarra y todo el cuerpo orquestal en sus respectivos y precisos aportes. Esta pieza ofrece un ligero cambio, en aceleración primero (que se repite dos veces), donde la guitarra ruge mesuradamente, y después uno en quiebre –¡magistral!-, que permite a Frank y The Mothers desarrollar nuevas tareas creativas e instrumentales y una sección jazz-blues (así como lo leen, señores) constante de guitarra y piano rítmico.
Finalmente, el tema “Weasels ripped my flesh” es una suerte de conmoción invariable de sonidos pesados y desconcertantes en vivo.
Un disco donde la música pasa tranquilamente de una estructura dispersa y aparentemente desarticulada, vertiginosa, a las composiciones sólidas y coherentes, a las canciones propiamente, sin que nos parezca estar oyendo una recopilación de dos o varias obras distintas (que en realidad es, más o menos, lo que sucede con “Weasels Ripped My Flesh”) o composiciones de músicos diferentes. Esto debido a que Zappa s nunca deja –aún en sus temas más simples- de imprimir el sello característico de su riquísima auto-formación clásica, a través de fabulosos y a veces muy mesurados arreglos que sirven de dispositivo de identidad (como un código de barras) de toda su música, única e inalienable.
Saludos desgarrados,

Enrique Vera C.

2 comentarios:

The Cleaner dijo...

Great blog. Lots of cool stuff. Thought you might like to post this. I'm getting out of the blogging thing.

http://icantgetnosatisfation.blogspot.com/2008/04/abigail-sin-plays-frank-zappa.html

The link is good, but Sharebee seems to be temporarily down for a few hours. Should be back up soon. The MP3 player is still functional so you can hear it, too.

Cheers
S

Arroyero dijo...

Tocayo, igual te interesa esto:

http://www.arroyero.es/el-vinillo-perdido-de-zappa/