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jueves, 13 de enero de 2011

CALVIN


Calvin y el asiento de atrás de su coche...
por Calvin Schenkel
Traducción de Román García Albertos

Mi Pontiac del 39 estaba en el taller, así que le pedí prestado su coche a Frank. Era el Jaguar Mark VIIII blanco de 1959 que antes perteneció a Captain Beefheart y que conducía Janet [Neville-Ferguson]. Cuando funcionaba. Ya sabes, aquél al que quemaron los asientos (pero yo no me acuerdo de eso). Nada más dejar la casa de Frank estoy parado en la esquina de Mulholland y Laurel Canyon Blvd esperando que cambie un semáforo en rojo, cuando veo a dos auto-estopistas, una pareja de hippies, ahí parados esperando que los lleven. Lo siguiente que sé es que se están montando en la parte de atrás del coche. Supongo que debieron pensar que me estaba ofreciendo a llevarlos (no les dije que entraran al coche ni les hice señas ni nada, ni siquiera estaba pensando en ello), así que les pregunté dónde iban y ¡no dijeron NADA!

Conduje por Laurel Canyon Blvd pasada la Cabaña de Troncos, pasada la casa de Harry Houdini, pasado el Country Store y hacia Hollywood. (Yo estaba con Sherri entonces, pero se me había olvidado hasta que ella me lo contó hace un par de meses, ¡y ella se acuerda también de todo esto!) Llegué a la parte baja de la colina e iba a torcer a la derecha. Les pregunté algo así como "mirad, voy a torcer a la derecha, ¿queréis bajaros?" No dijeron nada. Estaban ahí en blanco. Me imaginé que iban de ácido o algo. No me podía comunicar con ellos. No estaba seguro de qué hacer, así que seguí hasta mi destino. Cuando llegué allí dije, "vale, aquí es donde voy. ¡Hasta luego!" Ellos simplemente se quedaron en el coche y no salieron. Así que aparqué el coche, salí y me fui a mi estudio y comencé a trabajar. Estaba trabajando en la portada del álbum Uncle Meat.

Esto fue en el estudio que antes había sido una consulta de dentista encima de un local de perritos calientes en Melrose. De vez en cuando miraba por la ventana para ver si se habían ido pero todavía estaban sentados en el asiento trasero del coche. Una hora o dos más tarde, miré por la ventana y me di cuenta de que se habían ido. Pensé, "¡al fin!" Y poco después, ¡veo que han vuelto! Habían ido al supermercado a por una barra de pan y embutido y empezaron a hacerse bocadillos en la parte de atrás del coche. ¡Estaban almorzando! Después se fueron.

©2000 Cal Schenkel